miércoles, 8 de marzo de 2017

La Fuerza de una Mujer y Angustia de una Madre

"Ser mujer no es fácil, ser madre es más fuerte, pero perder tus hijos es peor".


Esto es una historia real.

El día de Acción de Gracias, en la mañana mis 3 niños estaban viendo la Parada de Macy's.  Mi niña del medio había estado enferma y me percato que tenía dificultad respiratoria. Llamo a la ambulancia y me llevan al hospital con los 3 niños ya que no tenía transportación.  En el hospital se interesaron más por pelear para que se llevaran los otros niños que atender a la que estaba enferma. Sólo me escucharon cuando grité que no estaba respirando y mi mundo se cayó al piso.  Luego de tratar, a eso de las 2 am el médico me dice lo peor, que mi hija se había ido sin razón.  El Departamento de la Familia me quita a mis otros niños bajo un plan de acción protectora y me quedé sola.  La vida me quito a una y el estado me quito a los otros dos. 

Semanas después llega el informe forense indicando que la causa de la muerte fue meningitis bacteriana.  Una rara y mortal enfermedad.  Tal vez fue el designio de Dios llevársela, mi niña nunca habló, jamás pude escucharla decir "Mami te amo", pero tampoco nunca me pudo decir si algo le dolía.

Otra lucha comienza contra el Departamento de la Familia y su incompetencia, contra el sistema judicial y su burocracia.  Las personas que creía estarían ahí desaparecieron, pero Dios puso en nuestro camino personas que han estado caminando a nuestro lado a través de este proceso.  A pesar de que la lucha no termina, papá y yo estamos en búsqueda activa de empleo, lo q sea.  Yo he seguido siendo la madre que siempre fui y aún más responsable.  He seguido al pie de la letra los talleres, terapias, etc. Le he demostrado a todos que puedo tener a mis hijos conmigo.

No ha sido fácil y tenemos restricciones ya que no puedo estar sola con mis hijos, pero no puedo darme por vencida.  Me quedan 2 hijos y un ángel que me cuida.  La vida nos dio un golpe tras otro, pero no nos hemos dejado caer.  Cometimos errores, graves errores y hemos pagado un precio demasiado alto.  Y aunque tardemos en sanar la herida, volveremos a ser una familia, más unida, con más amor y con Dios en nuestras vidas. 

Soy fuerte, soy mujer.