domingo, 20 de septiembre de 2015

He is coming back


Hola a todas las chicas que leen esta publicación y me apoyan diariamente. 

Si me sigues a través de las redes sociales ya has podido ver que soy esposa militar que está muy orgullosa del esfuerzo que su esposo realiza en el trabajo militar.  Es por eso que hoy te voy a escribir un poco de mi primera experiencia en un ''Deployment (movilización militar)" y lo que aprendí de ella. 
 

     🎑 Preparación - Desde hace unos tres años atrás había escuchado a mi esposo decir que lo iban a enviar para una misión militar.  Sin embargo, con el tiempo aprendí a no creer en el suceso hasta que no viera a mi esposo haciendo sus maletas o montado en un avión.  En enero de 2014 me di cuenta que el día ya iba a llegar.  Mutuamente nos fuimos preparando para una corta despedida y una larga espera.  Con Dios por delante y las oraciones de todas las personas que nos querían, la aventura comenzó. 
 
 
     🎑 Tiempo - El domingo 21 de septiembre de 2014 mi soldado emprendió su viaje.  Un viaje que tuvo muchos destinos y demasiadas paradas.  Luego de estar dos meses en Estados Unidos, se nos dió la oportunidad de encontrarnos en Nueva York, pero lo inesperado sucedió.  Estuve hospitalizada por cinco días y mis planes de ver la estatua de la libertad y estar con el se esfumaron. 

Pero, el se las ingenió para llegar a Puerto Rico y estar juntos por tres días.  Tres días llenos de emociones y de recargar fuerzas para seguir.

Otra vez hubo una despedida el domingo, 23 de noviembre de 2014.  Esta vez serían unos 270 días sin volvernos a ver.  Eran unas 7 horas de diferencia entre Puerto Rico y el país donde se encontraba, llamadas de pocos minutos, días especiales celebrados a la distancia y más.  Solamente bastaba una llamada para conectarnos y tratar de hablar. 
 
 

Pero, otra vez Dios hizo algo bueno.  En mayo de 2015 (5 meses después) a mi esposo le dieron un pase especial y nos pudimos encontrar para disfrutar del Mundo Mágico de Disney en Florida.  Aquellos días juntos nos dieron fuerzas para continuar por caminos separados.  Y otra vez el final llegó hasta "El próximo beso". 
 



El mejor día fue el 3 de septiembre, cuando me dió dolor de estómago, escalofríos, nauseas, el corazón a millón y más.  Que emoción tan grande el saber que mi esposo llegaría y no se volvería a ir. 
 



     🎑 Experiencia - Aprendí algo de todo esto?   Si.  Aprendí a ser una mujer más fuerte ante las situaciones de la vida y a aferrarme más a Dios ya que el me daba las fuerzas para seguir.  Aprendí a tener más confianza en mi esposo y a sentirme muy orgullosa por el trabajo realizado por mi.  Sobre todo entendí que Dios tenía un gran propósito para nosotros y que el amor no desvanece con la distancia, sino que crece y se refuerza de día en día.
 

Hasta el próximo post...

Mua